Conviene comprar el aparato: cómo saber si se paga solo
Un equipo es la inversión más grande de un centro y la que más veces queda sin usar. La cuenta concreta para saber cuántas sesiones por mes hacen falta para que se pague.
La aparatología es la inversión más grande que hace un centro de estética, y la que con más frecuencia termina cubierta con una sábana en un rincón.
No suele ser por mala calidad del equipo. Es que la decisión se toma sobre una proyección optimista de demanda, en una feria o con un vendedor entusiasta, y sin la cuenta que la respalde.
La cuenta no es difícil.
Cuántas sesiones por mes hacen falta
El punto de partida es simple: cuánto cuesta el equipo dividido cuánto deja cada sesión.
Y “lo que deja” no es el precio de la sesión. Es el precio menos lo que consume: insumos, la comisión de quien atiende, y la hora de cabina que ocupa.
Si un equipo cuesta el equivalente a cierto monto y cada sesión deja una fracción de eso, la división da cuántas sesiones hacen falta para recuperarlo. Dividido por las que se estiman por mes, da en cuántos meses se paga.
Ese número es el que hay que mirar con desconfianza. Si da más de dos años, conviene rehacer los supuestos: en dos años cambia la tecnología, cambia la moda del tratamiento y aparece el mismo servicio a mitad de precio en la cuadra.
Los costos que no están en el precio del equipo
La inversión casi nunca es solo el equipo:
- Los consumibles: cabezales, cartuchos, geles, descartables. En algunos equipos representan una parte importante del costo por sesión, y a veces solo los vende el fabricante.
- La capacitación de quien lo va a usar, y el tiempo que lleva.
- La instalación: potencia eléctrica, espacio, ventilación, refrigeración.
- El mantenimiento y el service, y sobre todo si hay repuestos y técnico en el país. Un equipo importado sin servicio local puede quedar parado meses por una pieza.
- La habilitación, si el aparato la requiere o exige dirección técnica.
- La hora de cabina que ocupa, que deja de estar disponible para otra cosa.
La pregunta antes de la cuenta
Antes de calcular nada conviene responder algo más básico: ¿hay demanda comprobada de ese tratamiento en este centro?
Hay dos formas de saberlo sin arriesgar:
- Cuántas veces lo preguntaron y no se pudo ofrecer. Si se viene anotando lo que las clientas piden y no está, ahí está la respuesta. Si no se anota, vale la pena empezar hoy.
- Alquilar o tercerizar primero. Muchos equipos se pueden alquilar por temporada. Sale más caro por sesión y responde la pregunta sin comprometer el capital.
Comprar para “generar demanda” es la forma más común de terminar con el equipo tapado.
El financiamiento
Si el equipo se compra en cuotas, la cuota tiene que salir de lo que el equipo genera, no del resto del centro. Si las sesiones estimadas no cubren la cuota, el equipo se está pagando con la facturación de los otros servicios — y ahí deja de ser una inversión y pasa a ser una carga.
Conviene hacer la cuenta con una estimación pesimista de sesiones, no con la del vendedor.
Después de comprarlo
- Medir cuántas sesiones se hacen realmente, contra las proyectadas. Si a los tres meses está muy por debajo, hay tiempo de corregir con promoción o formación.
- Calcular el costo por sesión con el consumible real, que casi siempre rinde menos de lo que dice la ficha.
- Cuidar que no dependa de una sola persona. Si la única que sabe usarlo se va, el equipo se apaga.
Resumen
- Calcular cuántas sesiones hacen falta para recuperarlo, con el margen real.
- Desconfiar de todo lo que se pague en más de dos años.
- Sumar consumibles, capacitación, instalación, service y habilitación.
- Verificar que haya repuestos y técnico en el país.
- Comprobar la demanda antes: lo que preguntaron y no había, o alquilar.
- Si es en cuotas, que la cuota salga de lo que el equipo genera.
- Que sepa usarlo más de una persona.