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Talleres y servicios

Cómo organizar el stock de repuestos en un taller

Tener de todo inmoviliza plata; no tener nada frena los trabajos. Cómo decidir qué conviene stockear, qué comprar contra pedido y cómo evitar el repuesto que envejece en el estante.

En un taller, el stock de repuestos es una tensión permanente. Si no hay nada, cada trabajo espera al proveedor y el auto ocupa el elevador dos días de más. Si hay de todo, buena parte del capital del taller está en un estante, envejeciendo.

La salida no es un punto medio: es distinguir qué repuestos merecen estar y cuáles no.

Tres grupos, tres tratamientos

Los que siempre tienen que estar. Filtros, aceites, bujías, correas de los modelos más frecuentes, bulonería, líquidos. Salen todas las semanas, son baratos y no tenerlos frena trabajos rutinarios. Acá el error caro es quedarse sin.

Los que se compran contra pedido. Repuestos específicos de un modelo, caros o de baja rotación. No tiene sentido tenerlos: el costo de inmovilizar la plata supera al de esperar el envío. Acá el error caro es comprar por las dudas.

Los intermedios. Salen cada tanto, y son los que hay que pensar. La pregunta es concreta: ¿cuánto cuesta tenerlo parado versus cuánto cuesta la espera cuando hace falta? Si el trabajo puede esperar dos días sin ocupar el elevador, no hace falta stockearlo.

Clasificar el stock actual en esos tres grupos es el ejercicio que más ordena, y casi siempre revela que buena parte de lo que hay pertenece al segundo.

Cuánto tener de lo que sí se stockea

Dos números por repuesto alcanzan:

  • Punto de reposición: la cantidad a la que hay que pedir. Se calcula con el consumo del período que tarda el proveedor, más un colchón. Si salen cuatro por semana y el proveedor tarda una, el punto está en seis o siete.
  • Cantidad a pedir: lo que se compra cuando se llega a ese punto.

Lo importante no es la precisión del cálculo sino que el aviso salte solo. Cuando depende de que alguien mire el estante, se descubre el faltante con el auto ya desarmado.

Los cuatro agujeros del stock de taller

El repuesto que se usa y no se descuenta. Es el más común. El mecánico agarra un filtro del estante y sigue trabajando. Al mes, el sistema dice que hay doce y hay siete. Se corrige de una sola manera: que el consumo salga de la orden de trabajo, no de una carga aparte que alguien tiene que acordarse de hacer.

El repuesto pedido para un trabajo que no se aprobó. Queda en el estante, sin dueño, y nadie recuerda para qué se pidió. Conviene que quede asociado a la orden y revisar esa lista cada tanto.

El sobrante de un trabajo. Se pidieron cuatro pastillas y se usaron dos. Si no vuelven al stock, aparecen dentro de un año sin que nadie sepa qué son.

El repuesto que quedó obsoleto. Compras que se hicieron para modelos que el taller ya no atiende. Se revisa una vez al año: lo que no se movió en doce meses no se va a mover.

La bonificación del proveedor

“Llevando diez te hago un precio” es la forma más habitual de generar stock muerto. La cuenta que corresponde es simple: cuántos meses de consumo son diez unidades. Si salen dos por año, diez unidades son cinco años de stock, y ningún descuento compensa eso.

Que cada repuesto tenga un lugar

Parece secundario y no lo es. Cuando el repuesto no tiene ubicación fija, el mecánico lo busca, no lo encuentra, y pide otro. Ahí aparecen dos costos: el tiempo de búsqueda y el duplicado comprado al pedo.

Una ubicación por repuesto, anotada, y el orden se sostiene solo.

Qué mirar por mes

  • Cuántos trabajos se frenaron esperando un repuesto. Es el número que justifica stockear.
  • Cuánta plata hay inmovilizada y qué porcentaje no se movió en seis meses.
  • Diferencia entre el stock del sistema y el real, en un conteo por muestreo. Si es grande, el consumo no se está descontando.

Resumen

  1. Clasificar en siempre disponible, contra pedido e intermedio.
  2. Punto de reposición y cantidad a pedir para lo que se stockea.
  3. Que el consumo salga de la orden de trabajo, no de una carga aparte.
  4. Devolver los sobrantes al stock.
  5. Revisar una vez al año lo que no se movió.
  6. Calcular las bonificaciones en meses de consumo, no en descuento.
  7. Un lugar fijo por repuesto.